Vender la experiencia, mas que el producto en sí. Una experiencia que fortalece la percepción de valor por parte del cliente. Disfruta personalmente, nadie se lo cuenta, lo que le agrega una diferencia real y a su vez, lo va a repetir en su círculo social y familiar. El valor agregado multiplica la preferencia del cliente.
Hace ya varios años, Costa Rica dio un paso trascendental para hacer de su economía una diferencia y se propuso lograr una nación que respeta, defiende y promueve un medioambiente habitable, fortaleció su nivel educativo, cada “tico” asumió ese compromiso de nación. Y la empresa Britt que comercializaba el mejor café del país, decidió combinar el delicioso sabor de su café con frutos del país, con chocolate de primera calidad y hoy compite alrededor del mundo con una propuesta de snacks dulces, con chocolate como recubrimiento, con lo que multiplicó la rentabilidad de su negocio, creo un producto de identidad nacional y robusteció la competitividad de Costa Rica. Sabemos que uno de esos chocolates que Britt utiliza, proviene de la empresa Rizek cacao.
Por ello quiero hablar de Rizek Cacao, una empresa que, desde su fundación en San Francisco de Macorís, nació con una propuesta de calidad en su ADN. En un reportaje de el periódico El Dinero dice: “La familia Rizek conoce muy bien lo importante que es la innovación y la investigación para ser competitivos en un mercado tan exigente como el del cacao. Para alcanzar la meta de ser los mejores no han escatimado esfuerzos. En su haber se cuenta el desarrollo de cultivos y nuevas variedades, así como la preparación del personal”.
Desde 1905 la familia Rizek es conocida por su pasión en la producción de cacao en la República Dominicana. Sus fincas ubicadas en el corazón del país se distinguen por la excelencia de su material genético y extraordinario tratamiento postcosecha que dan a sus frutos.
La aventura Kah Kow inicia en 2005; cuando el camino de la familia Rizek ya contaba con un siglo de experiencia en la producción de cacao en la República Dominicana. Luego de un periodo de modernización o tecnificación en el sector del cacao; en un ejercicio de entelequia, asumimos la responsabilidad de comenzar a seleccionar y procesar perfiles distintivos de cacao con la finalidad producir chocolate de la más alta calidad.
Kah Kow es introducida en el Mercado local en 2011, con las recetas 70% y 62% se convirtieron en pioneros de la industria chocolatera gourmet al ser los primeros en producir chocolate certificado en el lugar de origen. “La aceptación y crecimiento de la marca nos permitió abrir nuestra primera tiende en Bluemall, un lugar para exponer creaciones con chocolate y promover su cultura al corazón de los dominicanos. Esta experiencia nos llevó a expandir nuestras recetas base: 55%, 62%, 70%, 82% y 100%”.
“De aquí surgió la idea de desarrollar un lugar en el que pudiésemos provocar experiencias únicas, al permitir que los visitantes crearan con manos, sus propios chocolates artesanales y, con la manteca de cacao, jabones artesanales, todo hecho a mano. ¡La experiencia que el visitante se lleva es única y memorable!”Dice Sarah Ela Rizek, con mucho orgullo. Todo esto sucede en Kah Kow experience, una especie de museo instalado en una casa restaurada en el corazón de la zona colonial.







