Casi toda mi vida adulta he tenido un pensamiento bastante rígido en cuanto a cualquier tipo de droga se refiere. Ni siquiera me gusta tomar medicamentos. Nunca he consumido cannabis/mariguana. Sin embargo, siempre he estado abierta a la discusión de aquellos que piensan que regular el Cannabis tiene más pros que contras.
No es un secreto que hay varios países de América Latina y estados de Estados Unidos dónde esta regulación ya existe y sus beneficios a la salud de sus pacientes son sorprendentes al igual que el retorno a la inversión que esta industria genera para aquellos involucrados directamente y para la economía de sus regiones.
Durante el mandato del ex Gobernador Alejandro García Padilla, yo vivía en República Dominicana, luego en España, pero visitaba regularmente Puerto Rico.
Durante toda la conversación, talleres,cabildeo, me mantuve escéptica. Llegué a PR en el 2016 cuando todavía estaban los esfuerzos de hacer legal está industria en la isla. Nunca pensé que en un país dónde la burocracia es el día a día y dónde a todo le dicen que NO esto sería realidad. Me equivoqué. Esto despegó, y hoy es una industria que CRECE.
Ya han pasado tres años desde la aprobación de la ley., incluido un cambio de gobierno. La Industria del Cannabis ha tenido tal apoyo, como el del actual Gobernador Ricardo Roselló, que ha sobrevivido al partidismo político.
Recientemente, se generaron discusiones para hacer unos nuevos cambios a la industria y convertir el reglamento existente en ley, puesto que en los tiempos de García Padilla esta pasó dentro de una orden ejecutiva.
El mes pasado en República Dominicana tuvimos la visita de representantes de CannaEduca (www.cannaeduca.com) . Asistí a este seminario en dónde profesionales de Puerto Rico, incluido el exgobernador García Padilla, nos contaban cómo lo lograron.
El ex gobernador y los interlocutores involucrados contaron cómo tuvieron que ser muy cautelosos, en presentar una política pública que fuese más rigurosa que la existente en muchos de los estados de EEUU, pues sabían que si no lo hacían así iban encontrar resistencia y lo importante era poder lograrlo.
En Cannaeduca, su portavoz Pedro Ortiz Cortes, nos invitaba a educarnos e ir más allá de los estereotipos. Nos compartía: “Estadísticas que muestran que más del 70% de los pacientes certificados son personas sobre los 50 años. Personas para las cuales el cannabis es una opción efectiva y real de tratamiento. Hasta el momento, como parte del desarrollo de la industria de cannabis medicinal en la isla, se han establecido cerca de 10 operaciones de cultivo y manufactura y alrededor de 40 dispensarios en toda la isla”. Creo que lo lograron, puesto que los empresarios, abogados, y profesionales de la salud con quienes conversé, mostraron una actitud muy positiva.







