¿Innovación económica o disrupción tecnológica?

By November 7, 2018EDUCACIÓN, PUBLIREPORTAJE

 ¿Por qué este dinero encriptado está causando tanta inquietud a las autoridades monetarias? Porque no tiene un emisor que lo respalde o lo regule. De hecho, por esta razón, se están rompiendo paradigmas en la seguridad del valor, de la operatividad y de las transacciones. Esto lo iremos explicando gradualmente, con las observaciones de Fabiola Herrera, Subgerente de Sistemas e Innovación Tecnológica del Banco Central, del economista, asesor y profesor de Intec, Renato González Disla, además, con informaciones provenientes de diversas instituciones alrededor del mundo. Lo que, si podemos tener por seguro, es que estamos en la infancia del Internet del dinero o del dinero del Internet.

El Banco de Pagos Internacionales (BIS), el responsable de las regulaciones de Basilea y que actúa como el banco central mundial para todos los bancos centrales, atrapó los titulares mundiales en estos días, al decir que Bitcoin romperá el Internet, debido al uso simultáneo de energía. Y esta advertencia no puede ser ignorada ni por los bancos centrales, ni por los economistas, ni por usted que lee esta reflexión. Fabiola Herrera acota: “La confianza puede evaporarse en cualquier momento debido a la fragilidad del consenso descentralizado a través del cual se registran las transacciones. También significa que la criptomoneda simplemente puede dejar de funcionar, lo que da como resultado una pérdida total de valor. Además, incluso si se puede mantener la confianza, la tecnología de las criptomonedas viene con poca eficiencia y gran uso de energía”.

Le pedimos a Fabiola Herrera que nos explique, ¿Qué es una criptomoneda?

“Una criptomoneda es la digitalización de un activo mediante líneas de código, con un valor económico altamente volátil. No son emitidas por país alguno, por lo tanto, su jurisdicción, para fines legales, es prácticamente inexistente. En casos judiciales se toma la nacionalidad del dueño de los activos, pero el proceso de establecer su propiedad es tortuoso, pues una de las principales características de las criptomonedas es el anonimato. A diferencia del dinero electrónico centralizado y los sistemas de banca central, las criptomonedas usan un modelo de control descentralizado a través de una tecnología llamada Blockchain o cadena de bloques, una base de datos de transacciones públicas, que funciona como un libro mayor distribuido en continuo crecimiento, lo cual hace también que las transacciones con criptomonedas sean lentas”.

El economista Renato González por su parte, explica que “Bitcoin está provista de mecanismos criptográficos, que usan tecnología de clave pública o PKI, creada en los años 80’s para seguridad de redes de datos públicas de valor agregado (Redes bancarias, Tarjetas de Crédito, ATMs, Redes aeronáuticas, redes de defensa, entre otras), lo que garantiza su seguridad y bajo riesgo de falsificación. Este mecanismo consiste en que el propietario del Bitcoin posee una clave privada de la moneda o código encriptado y el agente receptor una clave pública que se genera aplicando un algoritmo criptográfico a partir de la clave privada en forma no reversible. Es decir, que a partir de la clave pública no puedo generar la privada por ningún otro procedimiento computacional matemático. Para poder realizar una transacción digital ambas claves deben complementarse, garantizando de este modo que solo el acuerdo entre agentes permita su realización. Esto simula la doble llave que poseen el dueño de los valores y el custodio de una bóveda de seguridad”.

Sin embargo, Fabiola Herrera, como funcionaria del Banco Central no es tan optimista porque considera que, “las criptomonedas como Bitcoin, Ethereum o Litecoin, al no contar con un respaldo oficial de ninguna Autoridad Monetaria y Financiera, no gozan de la protección legal que otorga el marco jurídico nacional e internacional, ni tampoco son de aceptación universal por lo que cada quien que desee incursionar en este mundo lo hace bajo su propio riesgo, sin contar con las garantías ofrecidas por las AMF alrededor del mundo.